sábado, 15 de marzo de 2014

Dar y Recibir



¿Deseas bondad? Sé amable.
¿Pides verdad? Sé sincero.
Lo que das de ti mismo, lo encuentras;
tu mundo es tu propio reflejo.

Vivir como las flores





- Maestro, ¿qué debo hacer para no irritarme? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes, otros indiferentes. Siento odio por aquéllas que son mentirosas y sufro con aquéllas que calumnian.

- ¡Pues, vive como las flores! Advirtió el maestro.

- ¿Qué es eso de vivir como las flores? – preguntó el discípulo.
- Pon atención a esas flores, continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.

Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los problemas de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse. Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera. Esto, es vivir como las flores.

La virtud

La virtud reside en lo que das, no en lo que reci­bes... 

Por ello, cuando los sabios quieren ser valorados por otros, primero valoran a los demás; cuando quie­ren ser respetados por los demás, primero los respetan. Cuando quieren superar a otras personas, primero se superan a sí mismos; cuando quieren rebajar a los demás, primero se rebajan a sí mismos.





viernes, 14 de marzo de 2014

El Reto

El reto del fracaso...




Un incendio causó graves daños a las instalaciones manufactureras de Tomas Edison. Perdió casi un millón de dólares en equipos, además de la crónica de gran parte de su trabajo.

A la mañana siguiente, al contemplar las cenizas de lo que fueran sus sueños y esperanzas, el inventor de 67 años dijo suspirando: “Todo mal trae algo bueno. Todos mis errores se han quemado. Ahora puedo empezar de nuevo”.

Edison conocía un importante principio de vida: casi cualquier situación -buena o mala- se ve afectada por nuestra actitud ante ella.

El optimista aborda los problemas con una filosofía constructiva y de fortalecimiento. Ante la adversidad encuentra los medios para superar el abatimiento y mantener el ánimo en alto en aquellos difíciles períodos.

Para disfrutar de una vida plena, el optimista ve el fracaso como una oportunidad, un reto estimulante que lo conduce a la autosuperación. No busques culpables: “Nadie podría salir adelante con los problemas que tengo”.
En lugar de creerse impotente, actúa y nunca desiste, haciendo la diferencia entre el fracaso y el éxito.

A un hombre se le puede despojar de todo, salvo una cosa: la libertad de elegir su propia actitud, en cualquier circunstancia.

La vida está llena de situaciones en las que podemos optar por una de dos maneras de enfrentarla: o adoptamos una visión pesimista de este mundo, o nos aferramos a la creencia de que nos espera un futuro mejor.

Alan Loy Mcginnis

La Prisa....

La PRISA, nuestra enemiga...





El mundo acelerado en el que vivimos nos vuelve impacientes e irritables y nos impide gozar de las maravillas del mundo.
Tratamos de apresurar la madurez de nuestros niños.

A los cinco años, le decimos:
¿Por qué no te comportas como una persona mayor?
Queremos que se comporten como adultos, no porque sea mejor para ellos, sino porque es más cómodo para nosotros. Y nos privamos así de que nos ofrezcan su frescura, curiosidad, asombro y su alegría espontánea.

En cierta ocasión, un padre preguntó al rector de una universidad si el plan de estudios no podía simplificarse, a fin de permitirle a su hijo concluirlo “por medios más rápidos”.

Ciertamente -le respondió-, pero todo depende de lo que usted pretenda hacer de su hijo.

Un roble le toma cien años para crecer.

A una calabaza, le bastan dos meses.

La naturaleza suministra abundantes indicios de que nuestro ritmo apresurado no es natural.
Cuando uno abandona la ciudad y camina entre los árboles que crecen lentamente y las montañas silenciosas, uno absorbe un poco de la calma y tranquilidad de la naturaleza.

El sol se tomará siempre el tiempo que necesite para salir y para ponerse. No se le puede apresurar.

Sin embargo, en el mal uso de la paciencia corremos el riesgo de volvernos espectadores inactivos, en vez de hombres de acción, capaces de contribuir a que acontezca lo mejor. Paciencia no significa pasividad, es decir, esperar que todas las cosas se nos den hechas.

Es más bien el principio de comenzar anticipadamente y tomarse el tiempo que uno requiera para hacer las cosas.
Las mejores cosas de la vida no pueden apresurarse.

Harold Kohn

Cuando un Sol aparece...


Aunque puede haber muchos ríos, ellos son uno en el mar.


Aunque puede haber muchas mentiras, la única verdad la conquistará.


Cuando un sol aparece, la oscuridad, por profunda que sea, 
desaparecerá.

Saraha.









jueves, 13 de marzo de 2014

Cuentos para pensar: El Corcho

El corcho - Enrique Mariscal




Hace años, un inspector visitó una escuela primaria.

En su recorrida observó algo que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían un gran desorden; el cuadr
o era caótico.

Decidió presentarse:

"Permiso, soy el inspector de turno ...¿Algún problema?"

"Estoy abrumada señor, no se qué hacer con estos chicos... No tengo láminas, el ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles ..."

El inspector que era un "Docente de Alma", vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos:

¿Qué es esto? " Un corcho señor "...gritaron los alumnos sorprendidos.

"Bien, ¿De dónde sale el corcho?".

"De la botella señor. Lo coloca una máquina...", "del alcornoque... de un árbol"... "de la madera...", respondían animosos los niños.

"¿Y qué se puede hacer con madera?", continuaba entusiasta el docente.

"Sillas...", "una mesa...", "un barco! ". Bien, tenemos un barco.

¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito?

Escriban a qué provincia argentina pertenece.

¿Y cuál es el otro puerto más cercano?
¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar? Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.

La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:

"Señor nunca olvidaré lo que me enseño hoy. Muchas Gracias."

Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra.

Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden...

"Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí? Sí señor ¡Cómo olvidarme! Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho. ¿Dónde lo dejó?".

Enrique Mariscal

Biografía de Enrique Mariscal
Enrique Mariscal es profesor de Filosofía y de Pedagogía, licenciado en Psicología y en Ciencias de la Educación. Es especialista en planificación de recursos humanos en la UNESCO-CEPAL, seleccionado por el Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas de la República Argentina. Ha trabajado como maestro rural en zonas desfavorecidas, tarea que ha compaginado con su labor de académico y asesor de numerosas universidades, y de consultor de Educación Médica de la Organización Mundial de la Salud. Imparte seminarios y conferencias de desarrollo personal, trabajo en equipo y conducción creativa en importantes empresas. En la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires dirige el seminario permanente «Volviendo a pensar sobre el enseñar y el aprender».

Cuentos para pensar: La casa de los mil espejos


La casa de los mil espejos 
(E.Mariscal)









Hace tiempo, en un lejano pueblo, había una casa abandonada.

Cierto día, un cachorro, buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero en el portón de la residencia. Subió lentamente las viejas escaleras de madera hasta que se topó con una puerta semi-abierta: y se adentró en el cuarto, cautelosamente.
Con gran sorpresa, se dio cuenta que dentro de esa habitación había mil perritos más observándolo tan fijamente como él a ellos, y vio asombrado que todos los cachorros comenzaron a mover la cola, exactamente en el momento en que él manifestó alegría.
Luego ladró festivamente a uno de ellos y el conjunto de canes le respondió de manera orquestada, idéntica. Todos sonreían y latían como él.
Cuando se retiró del cuarto se quedó pensando en lo agradable que le había resultado conocer el lugar y se dijo: " Volveré más seguido por aquí."
Pasado un tiempo, otro perro callejero ingresó al mismo ambiente. A diferencia del primer visitante al ver a todos los congéneres del cuarto, se sintió amenazado, ya que lo miraban de manera agresiva, con desconfianza.
Empezó a gruñir; y vio, maravillado, como los otros mil perritos hacían lo mismo que él.
Comenzó a ladrarles y los otros también hicieron lo mismo ruidosamente.
Cuando salió del cuarto pensó: "Que lugar tan horrible es este. Nunca regresaré."
Ninguno de los canes exploradores alcanzaron a reparar en el letrero instalado en el frente de la misteriosa mansión": "La casa de los mil espejos."

Los rostros que observamos del mundo son espejos. Tu mirada es todo lo que consigues obtener de la realidad. Cada percepción demuestra las posibilidades de proyección y de captación que nos permitimos.
Las cosas más bellas de la vida no se ven, se captan con el corazón.
Si las puertas de la percepción estuviesen totalmente abiertas descubriríamos que navegamos en el infinito. Como están semi-cerradas, la vida, al igual que el eco, o el espejo, nos devuelve lo que hacemos. La visita por la casa terráquea es muy fugaz.
Consigue un espejo, sonríele al personaje que aparece y no te enojes no te asustes si te contesta con una divina carcajada.

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