martes, 25 de febrero de 2014

El verdadero error....








"El verdadero error no es equivocarse, sino no

admitirlo  ni corregirlo..."

 ~Confucio

Lácteos: Los peligros de la leche y sus derivados


leche  y derivadosA pesar de la creencia general, la leche animal no es adecuada para el consumo humano. Puede provocar numerosas patologías. Y no ayuda a fortalecer los huesos. En Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de leche, es donde hay más casos de osteoporosis. Al contrario, la leche animal nos acidifica y desmineraliza pudiéndonos provocar osteoporosis. De hecho, las mujeres vegetarianas que no toman leche tienen un 18% de pérdida de hueso mientras las omnívoras padecen una pérdida ósea del 35%. En cuanto a los niños lactantes sépase que éstos asimilan bien la caseína de la leche materna pero no la de la leche de vaca. Ésta puede inflamar el organismo y ser causa de intolerancias y alergias. Además, está constatado que los niños que toman varios vasos de leche al día tienen sus arterias en peores condiciones que los que no la toman. Sin olvidar que la leche de vaca contiene 59 tipos diferentes de hormonas que pueden ser causa de muy diversas enfermedades degenerativas.
Es hora de que sepa: el consumo de leche -y sus derivados -se ha relacionado ya con la anemia ferropénica, la artritis reumatoidea, la osteoartritis, el asma, el autismo, las cataratas, la colitis ulcerosa, la diabetes mellitus tipo i, los dolores abdominales, la enfermedad de crohn, las patologías coronarias, la esclerosis múltiple, el estreñimiento, la fatiga crónica, las fístulas y fisuras anales, la incontinencia urinaria o eneruresis, las migrañas, los problemas de oídos y garganta, la sinusitis, las reacciones alérgicas, el sangrado gastrointestinal, el síndrome de mala absorción, los trastornos del sueño, las úlceras pépticas, la acidosis, la preeclampsia, la dificultad de aprendizaje en niños, la infertilidad femenina, los linfomas y los cánceres de estómago, mama, ovarios, páncreas, próstata, pulmón y testículos.
Video subido a Youtube por discoverydsalud





Intestinos: Síntomas de malfunción

Por Néstor Palmetti
Por todo lo antes visto y por simple sentido común ¿es posible pensar en resolver un problema crónico de salud sin ocuparse antes de resolver el desorden intestinal? La respuesta es obvia.
Para diagnosticar el desorden, resulta útil comenzar por conocer las condiciones del orden. Cuando los intestinos funcionan correctamente, las evacuaciones deben ser normales y generadas sin necesidad de otro auxilio externo que una alimentación equilibrada.

Dado que existe mucha confusión al respecto, conviene detenerse en la definición de normalidad, pues representa una de las herramientas sencillas y periódicas para controlar nuestro estado interno, sin necesidad de estudios sofisticados.
En primer lugar analicemos el tema de la frecuencia. Fisiológicamente, y respondiendo al reflejo gastrocólico, que funciona naturalmente en los niños, deberíamos evacuar tantas veces al día, como comidas importantes hayamos realizado.
Pero también debemos tener en cuenta la velocidad del tránsito intestinal. Mucha gente se califica de regular por el sólo hecho de evacuar diariamente, pero la supuesta regularidad puede encubrir retrasos de varios días, lo cual también significa constipación.
Hay muchos factores que condicionan la duración del tránsito intestinal: contenido de fibra en el alimento, tipo de alimento ingerido, estado del sistema nervioso, actividad física de la persona, etc. El Dr. Harvey Kellogg, autoridad mundial en la materia, sostenía que en condiciones ideales, el tránsito intestinal puede llevar entre 15 y 18 horas. Su colega, el Dr. Bernard Jensen, autor del libro “Limpieza de los tejidos a través del intestino, considera las 18 horas como el plazo normal entre ingesta y evacuación
Teniendo en cuenta que el moderno estilo de vida no es todo lo ideal que nuestra fisiología requiere, podemos convenir que los desechos deberían ser evacuados no más allá de 20 horas después de haberse ingerido el alimento. O sea que, en condiciones normales debemos evacuar dentro de las 20 horas de cada ingesta importante que realizamos. Esto significa que los desechos de un almuerzo deben eliminarse en la mañana siguiente.
Por cierto que el tipo de alimentación -y por tanto el tipo de flora resultante- condicionarán este período. Los vegetarianos, con flora prevalentemente fermentativa y mayor consumo de fibra, tendrán tendencia a un lapso más corto; en tanto una dieta carnívora, con predominio de flora putrefactiva y escasa fibra, provocará tiempos más largos. La preeminencia de alimentos refinados en la dieta, también será causa de ralentización del tránsito intestinal.
Podemos comprobar la velocidad de nuestro tránsito intestinal con una técnica muy sencilla: en la comida más importante del día (normalmente el almuerzo) debemos incluir una buena porción de algún nutriente de color (remolachas o espinacas), controlando luego el tiempo transcurrido hasta la aparición de heces teñidas de rojo o verde. Única precaución para no falsear el diagnóstico: no haber ingerido en los días previos, el alimento elegido como testigo. Si bien estas verduras pueden resultar ligeramente laxantes, son de todos modos indicadores eficaces para esta autoevaluación del tránsito intestinal.
Otra cuestión que brinda mucha información sobre nuestro estado intestinal, es el aspecto de la evacuación. Las heces normales se deben eliminar sin dificultad y deben tener:consistencia firmesección uniforme, reducida y de estructura continua (forma de banana), color pardo, capacidad de flotar, ausencia de olor y no debe ensuciar la loza del inodoro ni el ano. El abundante uso de papel higiénico y desodorantes, es un claro síntoma de los problemas intestinales de la sociedad moderna.
Muchas indicaciones pueden extraerse de su aspecto anormal. El color amarillento o verdoso indica problemas biliares; el color oscuro, alto consumo de proteína animal y estreñimiento; la falta de forma, mucho consumo de lácteos y azúcares; heces contraídas, mucha sal, poco agua y falta de fibra; si se hunden, falta de fibra y/o mala masticación; sección abultada, excesiva dilatación del colon; color amarillento y consistencia pegajosa, dificultades en el páncreas y por ende en los niveles de glucosa en sangre.
Los gases intestinales también representan una señal sobre el funcionamiento intestinal. Si bien luego volveremos sobre el tema, podemos afirmar que en estado de equilibrio, las flatulencias deberían existir sólo ocasionalmente. La frecuente presencia de ventosidades, o peor aún, la habitual manifestación de este síntoma, indica excesiva fermentación o putrefacción de los alimentos en los intestinos, por tránsito demasiado lento y/o flora desequilibrada.
Otro indicador inequívoco de problemas intestinales es el vientre prominente (panza). La lentificación del tránsito y la acumulación de escorias en las paredes del colon, provoca dilatación de su sección transversal y consiguiente presión sobre la pared abdominal y los órganos inferiores (prolapso).
El Dr. Jensen reporta de su práctica quirúrgica, un intestino grueso de 27 cm de diámetro. En otro caso cita un colon congestionado, extraído de una autopsia con un peso total de 18 kg!!! Resulta increíble que vayamos por la vida con toda esa vieja inmundicia acumulada en nuestras entrañas…
El fenómeno de la distensión abdominal se ve agravado por carencias orgánicas (sobre todo de silicio, mineral responsable de la contracción del tubo intestinal) y también por falta de tono en la musculatura abdominal.




DIAGNOSIS ORIENTAL

Por su parte, la medicina tradicional china aporta gran cantidad de pautas para evaluar la función intestinal, estableciendo una interesante relación con aspectos psicológicos de la persona. No olvidemos que existe una íntima relación entre intestinos y emociones, dado que a través del sistema nervioso entérico se produce el 95% de la serotonina (neurotransmisor responsable del buen estado de ánimo) corporal [2].
La información que desarrollamos a continuación es una recopilación de diversos autores orientales y se complementa con una útil ejercitación para cada intestino. Se sugiere utilizar este material con tres objetivos principales. En primer lugar, hacer un autodiagnóstico de la situación actual, a fin de disponer de una herramienta para evaluar cambios en el futuro.
En segundo lugar, tomar consciencia de la influencia del desorden físico sobre las cuestiones emocionales, las cuales no podrán resolverse a menos que corrijamos las causas materiales. Por último, evaluar la posibilidad de recurrir a un acupuntor que pueda ayudar en el reequilibrio energético de nuestro sistema intestinal, como parte del proceso de cura profunda a nivel físico.
La relación de órganos pares o complementarios que plantea la milenaria medicina china, brinda indicadores válidos sobre la malfunción intestinal. El intestino delgado estáa íntimamente conectado al corazón. O sea que los problemas cardíacos indican desorden intestinal y viceversa. El intestino delgado es el órgano encargado de extraer la “esencia” de los alimentos, por tanto su malfunción repercutirá, a nivel físico sobre la nutrición celular en general y a nivel sutil sobre nuestra capacidad de aprovechar lo valioso de nuestro entorno.
Zonas que reflejan sus problemas y se usan para diagnóstico, suelen ser la lengua y el labio inferior (un labio pálido indica mala absorción intestinal). La estación clave para trabajar el intestino delgado es el verano. El horario de máxima actividad durante la jornada es entre 13 y 15 horas. Veamos ahora cómo reconocer el estado funcional del intestino delgado, en relación a su potencial energético.
Síntomas de baja energía: Desnutrición, anemia, cansancio crónico (sobre todo a nivel de piernas), problemas en la parte baja de la espalda, estreñimiento, apendicitis, problemas menstruales, quistes ováricos, migrañas, etc. A nivel emocional, esta persona tiende a pensar demasiado, es ansiosa, tiende a controlar sus emociones pero le falta alegría y a veces experimenta profunda tristeza. Son personas que no son capaces de explotar sus capacidades naturales, lo cual les genera frustración y baja autoestima.
Síntomas de excesiva energía: Rigidez en las vértebras cervicales y en el plexo solar, sobre todo por la mañana, mala circulación en las extremidades (manos y pies fríos), se alternan estreñimiento crónico y diarrea, necesidad de orinar con frecuencia, hay problemas de vejiga y en las mujeres dolor de ovarios. A nivel emocional esta persona tiene firme determinación y capacidad de acabar lo que inicia. Son personas inquietas, trabajan demasiado, comen demasiado rápido, reprimen sus emociones, les cuesta relajarse y son muy ambiciosas, pero no aprecian sus logros.
Ejercicio para mejorar la circulación de energía. Sentado en el suelo, juntar las plantas de los pies, sujetándolos con las manos. Inclinarse hacia delante lo máximo posible, colocando los codos sobre las rodillas y tratando que la cabeza toque los dedos de los pies y las rodillas el suelo. No esforzarse demasiado. Mantener la posición relajadamente durante dos respiraciones conscientes. La incapacidad de tocar los pies con la cabeza es un indicador de problemas de corazón/intestino delgado. La práctica regular del ejercicio mejorará el funcionamiento de ambos órganos.
Por su parte el intestino grueso está ligado a los pulmones, razón por lo cual las problemáticas se influencian mutuamente. Cuando el colon está alterado, la expresión emocional no fluye y surge una respiración insuficiente que produce a su vez mala circulación, estreñimiento, calor en la cabeza, exceso de mucosidad y vértigos. A nivel emocional, el mal funcionamiento de estos órganos de eliminación, genera una difusa sensación de tristeza, apego, rigidez y egocentrismo. Esto se advierte físicamente a través de rigidez de columna y cuello, estreñimiento, espasmos musculares, afecciones de colon, etc.
Zonas que reflejan los problemas del intestino grueso y se usan para diagnóstico, suelen ser las manos y el labio inferior (un labio hinchado indica constipación). La estación clave para ocuparse del intestino grueso es el otoño. El horario de máxima actividad durante la jornada es entre 5 y 7 horas y por ello la normal evacuación matutina al levantarse. Veamos cómo reconocer el estado funcional del intestino grueso en relación con su potencial energético.
Síntomas de baja energía: Estreñimiento, congestión nasal y bronquial, diarrea ante la ingesta de alimentos integrales, frío en la zona abdominal. A nivel emocional la persona carece de determinación y valor; se dice que “no tiene agallas”. Son personas que suelen sentirse decepcionadas y dependientes, y que pueden caer fácilmente en la desesperación y la amargura.
Síntomas de excesiva energía: Dolores de cabeza, mucosidad, congestión nasal, hemorragia nasal, amigdalitis, dolor de encías y dentadura, palidez cutánea, ojos blanquecinos, dolor de hombros, opresión en el pecho, estreñimiento alternado con diarrea, tos, hemorroides y resfríos. La excesiva energía del colon, que no puede descargarse por abajo, se deriva al pulmón y genera los típicos problemas respiratorios. A nivel emocional esta persona está continuamente insatisfecha, es incapaz de apreciar algo, en sí misma y en los demás, por lo cual se siente aislada y sin amigos. Dedica demasiada energía a mezquindades, resentimientos y recuerdos negativos o inútiles.
Ejercicio para mejorar la circulación de energía:Parado, cruzar las manos por detrás y entrelazar los pulgares. Inclinarse hacia delante mientras se levantan los brazos lo máximo posible. En esa posición, relajar los músculos y hacer un par de respiraciones conscientes, visualizando la energía que desciende por el cuerpo. Repetir varias veces sin excesivo esfuerzo. La flexibilidad del movimiento indicará el buen funcionamiento del colon.

[1] Movimiento peristáltico masivo del colon, provocado por la entrada de alimentos en el estómago.
[2] Sistema nervioso autónomo alojado en el aparato digestivo y responsable del movimiento peristáltico. Por su complejidad, muchos científicos lo consideran como el “segundo cerebro” humano.
Del libro: “Cuerpo Saludable”
Autor: Néstor Palmetti

domingo, 23 de febrero de 2014

Ocupación - Preocupación

La ocupación desplaza la preocupación







La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos.
Henry Ford

Cuando se enfrentan los problemas, ellos desaparecen. Si la mente enfoca en positivo la meta, el éxito, la solución, desarma los bloqueos, los miedos, el estrés, las depresiones que obstruyen los proyectos, porque la ocupación es también la señal de que está en la senda correcta.

Preocupación, en cambio, es ver lo negativo, no abordar la solución, tener miedo al fracaso, a que las cosas no salgan, evitar que las cosas fluyan y fijar en el cerebro la imagen de la derrota. La preocupación no es parte de la solución, es parte del problema, no se basa en la realidad, sino en suposiciones improbables que quitan tiempo y energía. Al preocuparnos destruimos, porque lo negativo engendra su propio destino.

En la Universidad inglesa de Bristol se aisló el neurotransmisor que refuerza el aprendizaje y facilita cambios en las redes neuronales. La actividad sostenida perfecciona las conexiones porque las neuronas intercambian mensajes y aumenta el número de receptores. En cambio lo que no se usa se pierde y las neuronas mueren. El que se ocupa aumenta su reserva sináptica protectora, mucho más que el que se preocupa y no hace nada.

Dr. Horacio Krell

El Miedo...



"El miedo es una movilización de energía para resolver un problema. 

Cuando me abro al  miedo y me permito sentirlo profundamente 

puedo aprender de él. 


Voy a abrirme a mis temores, me voy a permitir sentirlos y estaré  atenta 

a las lecciones  que han de enseñarme, a los problemas que he de solucionar. 

No he de temer al miedo,  pues es una señal de que he de corregir algo. 


Aprendo a estar con mis sentimientos, sin temerlos,

 sin negarlos y sin concederles mayor 

importancia de la que tienen" 


Louise L. Hay

Amor

"El amor es la pasión por la dicha del otro..."
Cyrano de Beregerac





Lo primero que aprendemos en la infancia es a complacer. Nuestro primer papel de representación en la obra de teatro de la vida es el del “complaciente”. Una actitud que, desde muy pronto, nos protege de quedarnos sin postre o de que mamá no nos quiera.

Más tarde, nos doctoramos en supervivencia y aprendemos a tener en cuenta lo que pasa en el interior del otro, aunque sea porque puede fruncir el ceño o porque nos cierra el paso y nos amenaza.

Más tarde, el ego aprende a salir adelante alternando tanto la exigencia con el amor, como la compasión con la firmeza. Pronto integramos la cooperación y la ayuda junto con otros registros atávicos de la caza y de la guerra.

Pero, más allá del mamífero que vive en una parte de nuestras células, uno se pregunta: ¿existe algún nivel en el que, por puro corazón, se goza en ayudar al otro y en desear la simple dicha de su existencia? Muchas personas piensan que debilitan sus posiciones cuando ponen su empeño en crear entornos amables con los seres que las rodean. Sin embargo, junto a una civilización de individualismo y de acopio, vemos a gentes que han despertado al mensaje del alma.

Se trata de seres que han superado el miedo soterrado para
abrir su corazón y dedican su obra anónima a darse, generando medios para acabar con la miseria de otras gentes y resolver sus problemas.

El misterioso Impulso Evolutivo que mueve átomos y galaxias, poco a poco, y a base de milenios, nos conduce a un estado en el que preferimos dar un abrazo que disparar una bala. Conforme crecemos, acabamos prefiriendo el dar al tomar, la paz a la contienda y la suavidad a la violencia.

Cuando uno observa a la Humanidad de este planeta, comprueba variedad de desarrollos y diferencias de nivel en la escala de la consciencia. Los hay recién llegados, se trata de entes muy jóvenes de alma, y los hay ancianos ya de vuelta que sonríen desimplicados
ante amenazas acompañadas de espadas y monedas.
Unos sienten amor a los demás porque un día su pecho se abrió
y su alma inició un viaje de ida sin vuelta. Otros reconocen con envidia y desdén los sentimientos altruistas de los otros, acorazando sus pechos como protección y defensa.

Unos y otros comenzaron hace milenios arrojando lanzas, mientras, poco a poco, la cultura como cultivo del jardín interno y la expansión de consciencia establecían leyes y códigos con derechos humanos que rechazaban la injusticia y la violencia.

El mensaje de los seres lúcidos, hace dos milenios, revolucionó las viejas ideas.
Todavía resuena el milagro que la esencia una y otra vez propone: el gran abrazo entre todas las personas.

Nunca atrás, nadie había soñado un mensaje tan revolucionario como el de ama a tu prójimo como a ti mismo.
Una llave de fraternidad que abriría la puerta de entrada al alma y nos diferenciaría de las máquinas.

Los sabios han hablado de esta gran noticia mientras algunas iglesias lo contaminaban e intoxicaban.

Los seres sensatos lo recuerdan, una y otra vez, señalando la paz que proporciona la llama trina encendida en el interior del pecho y en el de todas las células. En realidad, nos dejaron un mapa del tesoro. El tesoro de hallar un sentido al proceso de vida que discurre entre el nacimiento y la llegada. Desde entonces, muchos seres lúcidos, al levantarse por la mañana, se proponen servir a los demás y, luego, a lo largo de la jornada, escuchan, suspenden
el juicio y ayudan con silencio y entrega.

El amor se nutre de la felicidad del otro y no hay depresión que sobreviva al propósito de darse, allí donde la vida nos lo demanda.

J.M.Doria

Convierte tu muro...




Convierte tu muro...


en un peldaño.


Rainer Maria Rilke.

Que sean niños los Niños...




Que sean niños los niños.

Que sean niños, y no clientes de las compañías de celulares, o vendedores de rosas en los 


bares, o estrellas descartables de la televisión.

Niños, no limpiavidrios en los semáforos, o botín de padres enfrentados o repartidores de 


estampitas en los subtes.


...Que no sean niños soldados, los niños.

Que sean niños los niños, simplemente.

Que no sean los habitantes de un reformatorio.


Que no sean costureros en talleres ilegales de ningún lugar del mundo.



Que sean niños los niños, y no un target.


Que no sean los que pagan las culpas. Los que reciben los golpes. Los bombardeados por 


publicidad.


Que sean niños los niños. Todo lo aniñados que quieran. Todo lo infantiles que quieran. 


Todo lo ingenuos que quieran. Que hagan libremente sus niñerías. Que se dediquen a ser 

niños y no a otra cosa.

Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones, los tapados de 


actividades. 


Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano, formar 

filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera no por ser mejor alumno, sino por ser buen 

compañero.

Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir todo lo que saca 


el mercado.



Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco en la otra, 

tan de nadie, tan desprotegidos. Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el 

apellido paterno o la cuota de alimentos.


Que sean niños los niños. Y que los niños sean lo intocable, que sea la gran coincidencia 


en cualquier discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las 

corrientes, los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los 

vecinos de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades, los 

maestros de todas las escuelas.


Que sean niños los niños. Que sean niños, no "el repetidor" o "el conflictivo" o "el que 


nunca trae los deberes". Niños, y no los que empujan el carro con cartones.


Que sean niños los niños, simplemente. Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados. 


Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores. Que se los deje ser 

niños, todo lo niños que quieran. Y que los niños sean lo importante, que por ellos lleguen 

a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos se dirijan la palabra los 

que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.


Que sean niños los niños y que no dejen de jugar con la pelota.



Que sean niños en su día. Que lo sean todos los días del año.


Que sean felices los niños, por ser niños. Inocentes de todo lo heredado...


Mex Urtizberea.

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