lunes, 15 de septiembre de 2014

Ensaladas ilustradas (1ª parte)

Por  el Dr.  








Las ensaladas, plato único al mediodía, protagonizan las dietas de adelgazamiento y se pueden comer todo el año. Ensaladas ligeras, sanas y completas, fáciles de hacer, nada aburridas y ricas en colores y sabor. Las ensaladas con imaginación admiten muchos ingredientes, llevan vitaminas, minerales y fibra, tienen un efecto depurativo importante y facilitan la eliminación de toxinas y exceso de líquidos acumulados en el organismo. No se trata de lechuga, tomate y cebolla, que también, sino añadirles un montón de ingredientes que se adapten a los gustos de quien las come. La clave, saber combinar y querer.
Pensar que un plato completo sustituye a dos que le dejan a uno para echar la siesta. La lechuga es ligera y refrescante, poquísimas calorías, al mediodía o por la noche, antioxidantes, carotenos, flavonoides, ayuda al estreñimiento y a la vista, acido fólico, los antiguos romanos la tomaban para echar la siesta o dormir mejor porque tiene un principio, el lactucario, con efectos opiáceos que facilitan el sueño. A algunos puede producir gases, que igual se evitan eliminando el tronco. No puede faltar.
El tomate, no puede faltar, tiene de todo bueno, siempre rojo que contiene licopeno bueno para luchar contra los cánceres de próstata, pulmón y piel, pobre en sodio y rico en potasio, previene los problemas vasculares y trombosis, buen aporte  de vitamina C, A y acido fólico. Una maravilla. La cebolla, alimento medicamento con sus compuestos azufrados, flavonoides, saponinas, selenio, potasio, acido fólico, baja la glucosa en la sangre, reduce el riesgo de cáncer de estómago. Agradece la compañía del perejil.
Estos tres indispensables se acompañan de otros al gusto que completan un plato ilustrado y único, la ensalada. Remolacha, no es de las más apreciadas y utilizadas entre nosotros, rica en folatos, potasio, pocas calorías y buen sabor a la ensalada, cocida vuelve roja la orina, reduce el colesterol y buena para el corazón y las arterias. Y ahora tres poco conocidas, rúcula o también oruga y roqueta, de la familia de las coles, habitual en el Mediterráneo sobre todo Italia, parecida a los berros, amarga y picante, mucha fibra, vitamina C, betacarotenos y hierro no hemo que se fija por la Vit. C, y favorece la digestión.
Otro poco conocido, la hierba de los canónigos (porque crecía en sus huertos), aparece embolsada en los mercados, crujiente y delicada, vitaminas A y C, B6, hierro, yodo y manganeso, y curiosamente omega-3 que ayudan al sistema cardiovascular, mejoran el colesterol y la tensión arterial. Los condimentos como el vinagre los oscurecen y pierden textura. El lollo rojo, lechuga de color rojo intenso, también de la cocina italiana, mucha agua, antocianinas, vitaminas A, C y folatos, fibra, mueve muy bien el hígado y la bilis. Unas 35 calorías.
El Dr. Jesús Llona Larrauri es experto en Alimentación, Nutrición, Sanidad y Bromatología, miembro de la Real Academia de Medicina del País Vasco, de la Fundación Española de Nutrición, de la Academia Vasca de Gastronomía




El limón, excelente fruta-salud

Por  el Dr.  

El limón es el fruto del limonero, un árbol originario de India o China que se cultiva en Asia hace 3.000 años, a partir del siglo X se introdujo en los países mediterráneos sobre todo España y Portugal, y Cristóbal Colón llevó las semillas a América. La lima, fruto del limonero es del mismo origen y familia y su expansión fué similar a la del limón.
El limón contiene pocos carbohidratos (3g.) de glucosa y fructosa con trazas de sacarosa, apenas proteínas (0,6g.) y trazas de grasas, buena fibra (2g.), rico en calcio (50mg.), un poco de potasio (150 mg.) y de magnesio (12 mg), cloro, azufre, fósforo, selenio yodo, boro, y otros en cantidades menores. Aporta mucha vitamina C (55mg) y pequeñas cantidades de B1, B2 y B3 y naringósido, hesperidósido… conocidos como vitamina P ácido fólico o B9. Apenas contiene betacarotenos (10 mcg) y E, flavonoides (hesperidina), ácidos fenólicos, monoterpenos como el limoneno, acidos orgánicos sobre todo cítrico (5%), málico y acético.
El limón, por su riqueza en vitamina C, fué el antiescorbutico de los marineros que lo llevaban en sus viajes, antes de que se conocieran las vitaminas. Aporta sólo 30 calorías, el menos calórico de los agrios. Su riqueza en vitamina C es notable y con los fitoquímicos es capaz de protegernos de las enfermedades cardiovasculares, degenerativas y el cáncer, los científicos han encontrado que el fitoquímico llamado limoneno estimula las defensas que luchan contra cánceres de pulmón, colon e hígado.
Ayuda a eliminar los depósitos calcáreos del sistema renal, estimula la digestión, es diurético, antigotoso y antirreumático, los flavonoides y ácidos orgánicos (5 g. por 100, esencialmenteacido cítrico, y un poco de málico, caféico y ferúlico) son antisépticos y está reconocido su efecto para frenar las diarreas. Aporta un ph inferior a 3. El limón no es acidificante porque libera el potasio, y los compuestos alcalinos y por ello, es alcalinizante. Por todo ello es un excelente fruta-salud.
Es conveniente saber que la vitamina C, mejora la absorción del hierro de los alimentos en la lucha contra la anemia ferropénica, y también que es un mito que el limón destruye los glóbulos rojos. De la misma forma no es cierto que queme las grasas y tenga efectos adelgazantes. Por su acidez no conviene en personas con ulcera de estómago.
El aceite esencial que tiene es muy aromático, y por ello se utiliza su corteza para aromatizar muchas bebidas. Cuando vaya a extraer su zumo, es bueno tenerlo cinco minutos en agua caliente, porque la fruta rinde más. Cuando tome su zumo, aunque sea diluido en agua, conviene hacerlo con una pajita porque la gran acidez del jugo del limón puede dañar el esmalte de los dientes.

El Dr. Jesús Llona Larrauri es experto en Alimentación, Nutrición, Sanidad y Bromatología, miembro de la Real Academia de Medicina del País Vasco, de la Fundación Española de Nutrición, de la Academia Vasca de Gastronomía (1994-2006), Presidente de Honor del Colegio de Veterinarios de Bizkaia, Presidente del Label Vasco de Calidad Alimentaría (1990-1999), Premio Euskadi de Gastronomía (2006),concedido por el Gobierno Vasco, Premio Nacional de Gastronomía (1995-1996), Premio “Nutrizioa Elkartea” 2007, Javier Saénz de Buruaga. Premio “Gourmand Books” con su esposa Garbiñe Badiola, por su libro “Cocina Vasca en Bizkaia”, el mejor de su estilo en Europa. Premio Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. Premio Pil Pil-Sanitas a la mejor ejecutoria profesional. Colabora hace 33 años en el diario El Correo de Bilbao, y ha escrito 37 libros sobre alimentación y nutrición. Ultimo libro publicado “Comer contra el Cáncer”.
Promotor con su esposa Garbiñe, la Escuela Superior de Hostelería de Bizkaia, la Asociación de Empresarios Hostelería de Bizkaia de “Llona – Badiola Hostelería Artxanda”, de Bilbao, Con la finalidad de divulgar las excelencias de la cocina vasca en particular la de Bizkaia, y las formas de comer entre 1.500 o más niños. Recientemente nominado con su esposa Garbiñe Badiola, Ilustres de Bilbao, por el Excmo. Ayuntamiento de Bilbao
Jesus Llona2
Artículo tomado de la siguiente página: http://www.nutritelia.com/el-limon/

Galletas de Nuez Marañon Saladas sin Hornear


Tomado de la página www.masalladelgluten.com que les invito a visitar!!

Libre de gluten

Libre de lácteos

Libre de azúcar

Permitido en la Dieta GFCFSF

Receta Vegana


Sin huevos

Más galleticas saladas crudas. Ricas con quesos de nueces, dips, o para acompañar las ensaladas.



INGREDIENTES:

- 1 taza de nuez marañón

- 2 CDAS de linaza entera (o 4 CDAS de linaza molida)

- ½ taza de agua

- 1 CDA de jugo de limón

- sal y levadura nutricional


PASOS:

1. Remojar las nueces durante la noche.


2. Enjuagar las nueces y procesarlas en la procesadora de alimentos.




3. Agregar la linaza molida, el jugo de limon y la levadura nutricional. Procesar o mezclar bien.



4. Agregar agua. Procesar o mezclar bien.



5. Poner la masa sobre las bandejas de la deshidratadora cubiertas con las hojas antiadherentes o con el papel para hornear. Alisar la masa con una espátula. Esta masa no debe quedar muy fina, ya que se pierde mucha agua en la deshidratación. Poner en la deshidratodora.

Nota: Se pueden preparar en el horno (a la temperatura más baja posible... los crackers quedan vivos solamente si la temperatura no sobrepasa 40°C = 104°F).



6. Cuando un lado quede bastante seco se pueden voltear con un cuchillo o con un cortador para pizza para formar las galletas. Terminar de secar hasta que queden secas y crujientes.


7. Disfrutar!



Aprobación


La mayoría de nosotros queremos caer bien. Queremos que los otros piensen que somos agradables, amistosos, amables y amorosos. La mayoría de nosotros queremos la aprobación de los demás.

Desde la niñez, algunos de nosotros hemos estado tratando de obtener aprobación, tratado de caerle bien a la gente y que ésta nos tenga en alta estima. Podemos tener miedo a que la gente nos deje si desaprueba nuestras acciones. Podemos buscar aprobación de gente que no tiene nada de aprobación que dar. Podemos no saber que somos dignos de amor ahora y que podemos aprender a aprobarnos a nosotros mismos.

Para poder vivir felices, para vivir consistentemente con la forma como nuestro Poder Superior quiere que vivamos, y para ceñirnos a un modo de vida que está en armonía con el universo, necesitamos dejar ir nuestra extremada necesidad de aprobación. Estas necesidades insatisfechas de aprobación y de amor de nuestro pasado le dan a los demás control sobre nosotros hoy. Estas necesidades pueden impedirnos actuar como mejor nos conviene y ser fieles a nosotros mismos.
“Hoy dejaré ir mi necesidad de aprobación y mi necesidad de caer bien. Las remplazaré con la necesidad de caerme bien y de aprobarme yo misma. Disfrutaré la sorpresa que encontraré cuando lo haga. La gente que cuenta, incluyéndome a mí mismo, me respetará cuando me sea fiel a mí mismo”.

Melody Beattie 
cielo_azul_by_sxand2zu0kl

jueves, 11 de septiembre de 2014

Seis alimentos que aumentan o disminuyen nuestro riesgo de padecer cáncer: leche, carne, barbacoas-parrillas, soja, alcohol, fruta y vegetales

Artículo extraído de la página de nuestra querida amiga la Dra. Odile Fernández que les animo a visitar en www.misrecetasanticancer.com  

Crece la evidencia científica que relaciona la alimentación con el incremento o descenso del riesgo de padecer cáncer. Desde esta blog llevamos 3 años hablando de la influencia de la alimentación en el origen y desarrollo de la enfermedad siempre desde un punto de vista científico. Hoy os traigo un nuevo artículo que viene a apoyar y reafirmar la importancia de lo que comemos en el origen de las enfermedades que padecemos.

Una revisión de los principales estudios científicos publicados hasta el momento
 ha demostrado que ciertos alimentos tienen una cierta capacidad para prevenir el 
cáncer y otros para acelerarlo. Este estudio concluye que se pueden establecer 
seis recomendaciones nutricionales básicas para mantener alejada la enfermedad. 
Así que os ruego que difundáis la información.
Noticia extraída de Expasión.com cuya autora es Marga Castillo. El artículo original 
ha sido publicado en "Journal of the American College of Nutrition".


Hay seis pautas nutricionales que nos pueden ayudar si queremos mantener el cáncer 
alejado de nuestras vidas: No tomar o limitar el consumo de leche y lácteos, carnes
 rojas y procesadas y carnes y pescados a la parrilla, no beber alcohol y comer más 
frutas y verduras, y más soja en el caso de las mujeres.
Los investigadores han revisado la literatura científica existente y han conseguido 
establecer pruebas concluyentes sobre los alimentos en relación al cáncer y 
con esto han sentado las bases de las recomendaciones nutricionales para prevenirlo.
 Para ello han revisado los resultados de los más relevantes ensayos clínicos al 
respecto: estudios epidemiológicos, ecológicos y ensayos randomizados, de cohorte
 y control en pacientes sanos y diagnosticados, todos ellos recopilados por el Fondo
 Mundial para la Investigación en Cáncer (WCRF, en sus siglas inglesas) y el Instituto
 Americano para la Investigación del Cáncer (AICR).




















La evidencia científica sugiere que una alimentación rica en fruta, vegetales, legumbres
 y cereales integrales se asocia a un menor riesgo de padecer cáncer, enfermedades
 cardiovasculares, obesidad, hipertensión y diabetes.

6 recomendaciones para reducir el riesgo de padecer cáncer:

1. Incrementa la ingesta de fruta y verdura:



Una dieta rica en vegetales y fruta ayuda a reducir el riesgo de padecer cáncer gracias
 al alto contenido en fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos presentes en estos
 alimentos.



Se ha descrito una relación estadística inversa entre su consumo y la presencia de cáncer 
en un estudio de cohorte sobre más de 25.000 personas, mientras que en un 
amplio metaanálisis redujeron el riesgo de cáncer de esófago en un 64%.
En otro metaanálisis se vio que el consumo de crucíferas (coles, brócoli, rábanos)
 redujo el riesgo de padecer varios tumores, entre ellos el del colon y estómago. 
Otro encontró una relación entre las mujeres que consumían carotenoides y un riesgo 
entre un 10 y un 19% menor de cáncer de mama, mientras que los tomates apuntan 
beneficios en el cáncer gástrico (27% menos de riesgo). El alto consumo de ajo también
 previene el cáncer gástrico.
El té verde, la cúrcuma, las uvas, los tomates y otras frutas y vegetales han 
demostrado ser capaces de inducir el suicidio de las células tumorales y prevenir 
la aparición del cáncer.
El alto consumo de frutas, vegetales, especias y aromáticas no solo reduce
 el riesgo de padecer cáncer, sino también de diabetes, enfermedades cardiovasculares
, hipertensión y obesidad.

2. Reduce la ingesta de alcohol

No beber alcohol o hacerlo en contadas ocasiones limita el riesgo de cáncer de
 boca, faringe, laringe, esófago, colon, recto y mama.


Una bebida alcohólica a la semana, independientemente de su graduación, incrementa 
el riesgo de cáncer de boca, laringe y faringe en un 24% y cada 10 gramos de alcohol 
se aumenta el riesgo de carcinoma escamoso celular y cáncer del tracto aéreo-digestivo
 superior en un 10-15%, especialmente en las mujeres. También se ha descrito un 
aumento del riesgo un 4% mayor por una bebida a la semana en el caso de cáncer de
 esófago.


En el tumor colorrectal, más de una bebida alcohólica al día aumenta el riesgo. Se ha visto 
que por cada 10 gramos de etanol, el riesgo aumenta un 9%. Dos o tres bebidas 
alcohólicas al día, la pauta de un bebedor moderado, eleva el riesgo en un 21% en
 comparación con los abstemios o los bebedores ocasionales, y el riesgo se 
dispara en bebedores crónicos.
También se ha descrito relación entre el riesgo de cáncer de mama y la dosis de
 alcohol consumida: por cada 10 gramos de alcohol la posibilidad de sufrirlo es entre
 un 10% y un 12% mayor.

El etanol, principal compuesto del alcohol ya sea cerveza, vino o ginebra, aumenta 
el riesgo de neoplasia, y más en los hombres que en las mujeres. También tiene
 otros componentes tóxicos como el acetaldehído, que genera metabolitos reactivos
 tóxicos, degradación oxidativa de los lípidos y libera radicales libres. El alcohol 
también interfiere en el metabolismo de los folatos, vitaminas indispensables para el 
funcionamiento del organismo.
Los investigadores concluyen que ser abstemio previene más trastornos asociados que 
hacerlo moderadamente, especialmente en el caso de la cirrosis de hígado, carcinoma
 hepatocelular, obesidad, pancreatitis, complicaciones en el embarazo, accidentes y
 suicidios.

Hay investigaciones que apuntan que el consumo moderado de alcohol (una bebida al día
 para mujeres y en hombres) se ha asociado al menor riesgo cardiovascular y
 Alzheimer, aunque el efecto de la abstinencia en estas complicaciones no se ha estudiado.

3. Reduce o elimina la ingesta de leche y derivados

Diferentes estudios establecen que las dietas ricas en calcio son una causa probable 
de cáncer de próstata y sugieren, que la leche y sus derivados pueden aumentar los
 niveles de insulina o estimular el factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-I).
Además, tomar muchos lácteos o suplementos de calcio también puede interferir
 en la sintetización de la vitamina D, que podría tener un efecto protector contra este 
tipo de cáncer.  El exceso de fosfatos presentes en la leche de vaca también interfiere 
en la síntesis de vitamina D.
La vitamina D se ha asociado con la prevención no solo del cáncer de próstata, sino
 también con mama, colon, ovario, vejiga, etc. Es crucial mantener unos niveles de
 vitamina D óptimos para prevenir la aparicón de cáncer.


El Estudio de Seguimiento de los Profesionales de la Salud también estableció un 
aumento relativo del riesgo del 60% de cáncer de próstata en hombres que tomaban
 más de dos raciones de leche y lácteos diarias en comparación con los que no
 tomaban ninguna.

Asimismo, el EPIC (Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición) ha 
descrito un aumento del riesgo del 22% en hombres que toman más de 27 gramos de
 proteína láctea al día en comparación con los que toman 10 gramos (un vaso de leche 
desnatada tiene 8,4 g de proteína). Estiman que por cada 35 gramos de proteína láctea 
consumida cada día, el riesgo de cáncer de próstata se incrementa en un 32%.

Los investigadores apuntan que limitar la leche y los lácteos repercuten además en 
menores niveles de grasas y colesterol, lo que protege contra las enfermedades 
cardiovasculares y trastornos gastrointestinales. 
Más del 70% de la población es intolerante a la lactosa y padecen alteraciones
 gastrointestinales asociadas al consumo de leche. Tu salud gastrointestinal mejorará 
si te encuentras en este grupo. 
Limitar o evitar la leche y los lácteos supone limitar la principal fuente de calcio de la
 dieta de la mayoría de las personas. Pero el calcio se puede obtener de otros 
alimentos: verduras de hoja verde, algas, frutos secos legumbres, cereales integrales,
 bebidas vegetales (soja, arroz, coco, arroz, avena...).
La alta ingesta de leche y calcio no se ha relacionado con una mejor salud de nuestros
 huesos tal y como quieren hacernos creer con la tal reiterada cantinela de que la leche 
es buena para los huesos.
Por otro lado el consumo de lácteos, sobre todo yogur, parece que previene el cáncer
 de colon por el efecto probiótico del yogur. Se puede consumir alimentos probióticos 
diferentes a la leche: chucrut, miso, salsa de soja, kéfir de agua, etc.

4. No comer o reducir al mínimo el consumo de carne roja y embutidos
(Debido a un error de edición el artículo continúa más abajo, desplazar la 
página para seguir leyendo)
Disminuir el consumo de Carnes rojas y procesadas (tipo embutido, salchichas, 
proceados de carne) reducen el riesgo de cáncer de colon y recto. 

Por cada 120 gramos de carne roja o procesada (precocinada, fiambre, salchichas, 
embutidos) consumida al día se incrementa el riesgo de cáncer colorrectal en un 28%.
Un metaanálisis estableció que por cada 50 gramos diarios, el riesgo aumenta en un 21%.




Componentes de la carne como el hierro hemo y los nitritos promueven la formación 
de aminas heterocíclicas y la sobreabundancia de aminoácidos esenciales y otros 
nutrientes promueven el crecimiento celular descontrolado, origen del cáncer.

No comer carne, además, reduce el riesgo de diabetes, hipertensión, ictus y
 enfermedades cardiovasculares. 

Pese a que la carne es la principal fuente de proteínas, hierro y zinc, se pueden 
conseguir ingestas similares en dietas vegetarianas. Las legumbres son una 
excelente fuente de proteinas que combinadas con cereales integrales forma proteinas 
de excelente valor biológico.

5. Evitar las carnes y pescados a la brasa o a la parrilla, fritos o asados reduce
 el riesgo de padecer cáncer de colon, recto, mama, próstata, riñón y páncreas

4. No comer o reducir al mínimo el consumo de carne roja y embutidos

Disminuir el consumo de Carnes rojas y procesadas (tipo embutido, salchichas, 
proceados de carne) reducen el riesgo de cáncer de colon y recto. 

Por cada 120 gramos de carne roja o procesada (precocinada, fiambre, salchichas, 
embutidos) consumida al día se incrementa el riesgo de cáncer colorrectal en un 28%.
Un metaanálisis estableció que por cada 50 gramos diarios, el riesgo aumenta en un 21%.




Componentes de la carne como el hierro hemo y los nitritos promueven la formación 
de aminas heterocíclicas y la sobreabundancia de aminoácidos esenciales y otros 
nutrientes promueven el crecimiento celular descontrolado, origen del cáncer.

No comer carne, además, reduce el riesgo de diabetes, hipertensión, ictus y
 enfermedades cardiovasculares. 

Pese a que la carne es la principal fuente de proteínas, hierro y zinc, se pueden 
conseguir ingestas similares en dietas vegetarianas. Las legumbres son una 
excelente fuente de proteinas que combinadas con cereales integrales forma proteinas 
de excelente valor biológico.

5. Evitar las carnes y pescados a la brasa o a la parrilla, fritos o asados reduce
 el riesgo de padecer cáncer de colon, recto, mama, próstata, riñón y páncreas

No sólo influye el origen del alimento en el riesgo de padecer cáncer, sino la
 forma de cocinarlo. Las carnes rojas, de ave o pescados cocinados a altas 
temperaturas forman aminas heterocíclicas (AHC) e hidrocarburos aromáticos
 policíclicos (HAP), unas sustancias químicas genotóxicas y mutagénicas que se
 han asociado al cáncer, sobre todo en colon y recto, aunque tiene un papel más 
débil en otras neoplasias.

Algunas carnes además contienen hidrocarbonos aromáticos policíclicos, que se forman

 cuando las sustancias orgánicas no se queman completamente, tal como sucede en 
barbacoas, parrillas o flambeados.
No comer carnes a la parrilla ahorra, además, grasas saturadas y colesterol al organismo, 
con lo que baja el riesgo de enfermedad cardiovascular. 

6. Consumir soja durante la adolescencia reduce el riesgo de cáncer de mama en 
mujeres y mejora la evolución tras el diagnóstico

Un estudio en mujeres asiáticas concluyó que por cada 113 gramos de soja al día durante 
la adolescencia se redujo el riesgo de sufrir cáncer de mama en un 43%.

Entre las chinas se ha visto que por cada 12,8 gramos de proteína de soja disminuye 
el riesgo en un 59% en comparación con las que se limitan a 4,9 gramos de ingesta. 
En coreanas, 122, 2 gramos al día redujeron el riesgo en un 64% en comparación con 
las tomaron 45,7 gramos y se encontró una disminución del riesgo del 92% en el riesgo 
de desarrollar estrógenos y progesterona, hormonas implicadas en los tumores de las
 mujeres posmenopáusicas.




Por cada ración de tofu a la semana, el riesgo disminuye un 15%, y entre las mujeres 
chinas, 11 gramos de proteína de soja al día redujo el riesgo de muerte por cáncer en 
un 39%. En mujeres occidentales, se ha comprobado que las isoflavonas de soja bajan 
el riesgo de mortalidad por cáncer de mama, y la recurrencia de la enfermedad en 
aquellas diagnosticadas y tratadas con tamoxifeno, fue un 60% menor cuando se les 
administraba la máxima cantidad diaria.

Se cree que la soja y sus derivados tienen capacidad de inducir la apoptosis, que inhibe
 la proliferación celular y la angiogénesis (crecimiento de los vasos sanguíneos). A ello se
 une que los antioxidantes que contienen podrían modular los efectos de las hormonas 
sexuales sobre el organismo.

Los productos de soja pueden sustituir a  la carne y lácteos por su alto contenido en 
proteínas y además  pueden reducir además, el riesgo de enfermedad coronaria y 
mejoran la salud ósea.
Se ha demostrado que consumir soja previene la osteoporosis y las fracturas de cadera.
No obstante, la alta ingesta de proteína concentrada de soja puede elevar la insulina, 
por lo que lo que se recomienda tomar la soja como parte de la dieta  y no como
 suplemento alimenticio, que concentra sus componentes de forma aislada. Además 
es más recomendable tomar la soja como se consume de forma tradicional en Oriente 
(salsa de soja, miso, tempeh, tofu) que como proteina hidrolizada y excesivamente
 hidrolizada (leche de soja, nata, yogures, etc)

Gonzalez JF et al. Applying the Precautionary Principle to Nutrition and Cancer.
 Journal of the American College of Nutrition. 2014; 33:3, 239-46

Fuente: http://www.expansion.com/2014/07/16/entorno/1405507900.html
Marga Castillo de Expansión.com





Etiquetas

Emoticonos