martes, 3 de febrero de 2015

Los Antitranspirantes Pueden Hacerlo Oler Peor Porque Alteran las Bacterias en la Axila

Por el Dr. Mercola
Algunas veces “la cura” empeora el problema que está tratando de resolver. Este podría ser el caso cuando se trata de los antitranspirantes. Como lo reportó Real Clear Science,1 el efecto de los antitranspirantes afecta el equilibrio bacteriano en sus axilas, causando un problema de sudor con mal olor aún peor.


La razón por la que su sudor tiene olor es debido a que las bacterias que viven en sus axilas descomponen los lípidos y aminoácidos que se encuentran en el sudor y las convierten en sustancias que tienen un olor característico.
Los antitranspirantes tratan este problema por medio de agentes antimicrobianos que matan estas bacterias y otros ingredientes como el aluminio que bloquea las glándulas sudoríparas. De acuerdo con el artículo presentado:
“Para descubrir cómo los desodorantes y antitranspirantes afectan a las bacterias en la axila… un grupo de investigadores reclutó a ocho sujetos para una tarea que la gran mayoría de las personas (y especialmente sus amigos) podrían considerar insoportable:
Seis hombres y dos mujeres se comprometieron a no utilizar desodorantes o antitranspirante durante todo un mes. Específicamente, cuatro sujetos dejaron de utilizar desodorante y otros cuatro dejaron de utilizar antitranspirante…
A otro sujeto de control que no utilizaba desodorante de forma regular se le pidió que utilizara desodorante durante un mes. La duración fue elegida porque toma aproximadamente 28 días para que se forme una nueva capa de células de la piel.”

¿Qué Pasa Cuando Utiliza Antitranspirante?

Todos los sujetos en este estudio terminaron alterando la composición bacteriana de sus axilas. Aunque fue difícil determinar los cambios exactos, dado a que el microbioma de cada persona es diferente e individual, los investigadores encontraron una tendencia clara.
Las personas que utilizaron antitranspirante vieron un aumento definitivo enActinobacterias. Estas bacterias son en gran parte responsables del mal olor de las axilas. Otras bacterias encontradas en las axilas de las personas incluyeron Firmicutes y Staphylococcus, pero los olores producidos por estas bacterias son más leves y no se producen con la misma facilidad.
La situación aquí es muy parecida a la de su intestino. Cuando usted consume alimentos o medicamentos que matan las bacterias benéficas, entonces permite que microbios potencialmente dañinos tomen su lugar.
Aquí, lo que pasa es que con los compuestos de aluminio (el ingrediente activo en la mayoría de los antitranspirantes) mata a las bacterias que causan menos olores, dando lugar a bacterias que producen olores más desagradables.
En algunos participantes, la abstención del uso de antitranspirante hizo que la población de Actinobacterias disminuyera a casi inexistente. El mensaje final aquí es: utilizar antitranspirante puede hacer el olor de sus axilas aún más pronunciado, mientras que dejar de utilizar antitranspirante eventualmente suaviza el olor.
Desafortunadamente, la alteración del microbioma en sus axilas no es el peor de los problemas cuando hablamos del uso regular de antitranspirantes.

Los Antitranspirantes que Contienen Aluminio Podrían Promover el Cáncer

El cloruro de aluminio contenido en los antitranspirantes, que bloquea sus poros para que no liberen sudor, también podría contribuir con un aumento en el riesgo de cáncer. El cloruro de aluminio en realidad actúa de forma similar, en que los oncógenos trabajan para proveer transformaciones moleculares en las células de cáncer.
Las sales de aluminio también pueden imitar el estrógeno e investigaciones previas han demostrado que el aluminio es absorbido y depositado en los tejidos de las mamas.2 Estos investigadores sugirieron que los niveles elevados de aluminio podrían ser utilizados como un biomarcador para identificar el riesgo de desarrollar cáncer de mama.
El aluminio también es una neurotoxina bien conocida y los pacientes con Alzheimer por lo general tienen niveles elevados de aluminio en el cerebro. Aunque existen otras fuentes de aluminio, los antitranspirantes son la fuente principal, ya que la mayoría de las personas los utilizan de forma regular.
Las sales de aluminio representan el 25 por ciento del volumen de algunos antitranspirantes y un estudio3 que revisó las fuentes más comunes de exposición al aluminio para los seres humanos, encontró que el uso de antitranspirantes puede aumentar significativamente la cantidad de aluminio absorbida por el cuerpo.
De acuerdo con la revisión, con cada aplicación se absorbe cerca del 0.12 por ciento del aluminio aplicado debajo de los brazos. Cuando multiplicamos eso por una o más veces al día durante toda una vida, el resultado puede ser una cantidad masiva de aluminio- un veneno que podría ser más tóxico que el mercurio.

Los Parabenos en los Antitranspirantes También Han Sido Relacionados con el Cáncer de Mama

Los parabenos son otro ingrediente común en los antitranspirantes y una investigación4 que examinó los parabenos sugiere que el uso crónico de antitranspirante podría también aumentar el riesgo de cáncer, específicamente de cáncer de mama.
La investigación en cuestión estudió las áreas en las que aparecían los tumores de mama y determinó que las concentraciones más altas de parabenos se encontraban en los cuadrantes superiores del área de la axila y las mamas, en donde por lo general se aplican los antitranspirantes. Se encontraron uno o más ésteres de parabenos en el 99 por ciento de las 160 muestras de tejido recolectadas de 40 mastectomías.
Los parabenos son sustancias químicas que actúan como conservadores en los antitranspirantes y muchos otros cosméticos, incluyendo las lociones bronceadoras. Estudios previos han demostrado que todos los parabenos tienen actividad estrogénica en las células de cáncer de mama humanas.
Esta investigación realmente levanta una bandera roja y aunque los autores señalan que la fuente de parabenos no pudo ser establecida- de hecho siete de los 40 pacientes informaron jamás haber utilizado desodorantes o antitranspirantes en toda su vida- eso nos dice que los parabenos representan un problema, independientemente de su fuente.
Lo que pasa es que los antitranspirantes y los desodorantes contienen parabenos y son utilizados todos los días por la mayoría de las mujeres y esos parabenos que contiene se pueden bioacumular en el tejido mamario.

Incluso los Desodorantes Naturales Pueden Contener Aluminio y Parabenos

Existen muchas marcas de desodorantes libres de sustancias químicas y libres de aluminio en el mercado y muchos de estos son alternativas seguras. Pero necesita leer cuidadosamente la lista de ingredientes. Las piedras desodorantes “Cristal” muchas veces afirman ser libres de aluminio, pero algunas contienen un compuesto conocido como alumbre, la forma más común es el alumbre de potasio, también conocido como sulfato de aluminio-potasio.
El alumbre de potasio es una sal mineral natural compuesta por moléculas que son demasiado grandes como para ser absorbidas por su piel. Trabaja formando una capa protectora en su piel que inhibe el crecimiento de bacterias causantes de olor. Aunque esta podría ser una mejor alternativa a la mayoría de los antitranspirantes y desodorantes en el mercado, no es completamente libre de aluminio… Cuando quiera comprar algo alternativo, también debe recordar evitar cualquier producto que contenga parabenos.

Lociones y Pociones que Contienen Bacterias - Una Nueva Puerta que Se Abre

En un reciente artículo del New York Times,5 Julia Scott escribe sobre su participación en un grupo de prueba que probó un tónico para la piel con bacterias vivas. El brebaje es creado por AOBiome.
“El tónico se ve, se siente y sabe a agua, pero cada botella de aerosol de AO+ Refreshing Cosmetic Mist contiene billones de Nitrosomas eutropha cultivados, una bacteria amonio-oxidante (AOB) que se encuentra comúnmente en la suciedad y el agua no tratada,” escribe ella. “Los científicos de AOBiome dicen que alguna vez vivieron felices en nosotros- antes de comenzar a matarlas con jabón y champú- actuando como refuerzos de limpieza, desodorante, antinflamatorios e inmunológicas alimentándose del amoníaco en el sudor y convirtiéndolo en óxido nítrico y nitrito.”
Para la prueba, ella estuvo de acuerdo en rociar su cara, cuero cabelludo y cuerpo con la bacteria viva dos veces al día, durante un mes. La teoría de que la adición en lugar de la erradicación de bacterias de su cuerpo podría producir mejores resultados parece bastante lógica, considerando lo que ahora sabemos sobre el microbioma intestinal y cómo el equilibrio bacteriano en sus axilas afecta el olor del sudor. Y aunque Scott reporta resultados mixtos, todos los creadores de AOBiome han sido usuarios del producto durante mucho tiempo.
“Jamas, un empresario serial con un doctorado en biotecnología incorporó N. eutropha a su rutina de higiene desde hace años, hoy en día, él utiliza jabón sólo dos veces a la semana,” escribe Scott. “El presidente de la junta de la compañía, Jamie Heywood, se enjabona una o dos veces al mes y utiliza champú sólo tres veces al año.
El caso más extremo es el de David Whitlochk, el M.I.T- ingeniero químico que inventó AO+. Él no se ha bañado en los últimos 12 años. Ocasionalmente se da un baño de esponja para lavar la suciedad pero deja que la colonia bacteriana en su piel haga el resto del trabajo. Yo conocí a estos hombres. Estuve tan cerca como para darles la mano, tuvimos conversaciones casuales y de ninguna forma aparentan estar “sucios” ni en apariencia ni en olor.”

No Toma Mucho Erradicar las Bacteria Benéficas

Entre los beneficios, Scott reporta mejoras en su complexión: una piel más suave, menos acné y poros más pequeños. Algo de lo que ya ha tomado nota la industria de los cosméticos. De acuerdo con Audrey Gueniche, directora de proyecto en la división de investigación e innovación de L´Oréal, el microbioma de la piel “ha revolucionado la forma en la que estudiamos la piel y los resultados que buscamos,” escribe Scott. La compañía ya ha patentado varios tratamientos bacterianos. También hay un sinnúmero de potenciales usos en el campo médico.
Por ejemplo, existe una fuerte correlación entre los brotes de eczema y un aumento en el número de la bacteriaStaphylococcus aureus en la piel, lo que tiene a los científicos considerando las posibilidades para el tratamiento del trastorno de la piel por medio de las bacterias adecuadas.
“A medida que mi experimento llegaba a su fin, me encontré reacia a volver a mi vieja rutina de utilizar champú, jabón y tratamientos para la cara,” escribe Scott. “Le pregunté a AOBiome cuáles de mis productos eran la mayor amenaza para mis bacterias benéficas en la piel. La respuesta fue equívoca: lauril sulfato de sodioel ingrediente principal en los champús, podría ser el más mortal para la N. eutropha, pero casi todos los limpiadores líquidos eliminan algunas bacterias. Los jabones antibacterianos probablemente sean los más culpables, pero incluso los jabones hechos con aceites vegetales o grasas animales elimina la AOB de la piel.
…Al final, tiré la mayoría de los productos que solía utilizar y compre jabón regular y champú sin fragancias con una corta lista de ingredientes fáciles de pronuncias. Después, disfruté de una larga ducha, esperando que mi biopelícula quedaría colgando. Sin embargo, una semana después del final del experimento, un análisis final de la piel casi no encontró evidencia de N. eutropha en mi piel. Me había tomado un mes poblar mi piel con una bacteria nueva. Me tomó tan sólo tres duchas eliminarla.”

¿Realmente Necesita Utilizar Antitranspirantes? Mis Recomendaciones

Mi recomendación personal cuando se trata de antitranspirantes es evitarlos. Ya han pasado más de 40 años desde que deje de utilizar antitranspirantes o desodorantes- incluso los naturales. Me di cuenta de que dejaban manchas amarillas en las axilas de mis camisas. Al principio creí que las manchas eran causadas por mi sudor pero me di cuenta de que en realidad eran las sustancias químicas en el antitranspirante. Incluso como estudiante universitario, me di cuenta que si estas sustancias químicas podían dañar mi ropa, probablemente no eran buenas para mi cuerpo, por lo que decidí evitarlas. Lavar mis axilas de forma regular con jabón y asegurándome de que mi alimentación contenga muy poco azúcar y muchos vegetales fermentados es todo lo que necesito para que el olor de mis axilas sea inofensivo.
Las únicas veces en las que utilizo jabón en cualquier otra parte de mis axilas o ingle es cuando trabajo con madera y me cubro de astillas. La mayoría de la suciedad de la madera se puede eliminar con pasarme la manguera. Pero para cuando se necesita más ayuda, puede utilizar bicarbonato de sodio mezclado con agua como un desodorante efectivo para todo el día. Hace un par de años, me di cuenta que si asoleaba mis axilas, la luz UV “esterilizaba” el área. Incluso cuando no utilizo jabón o agua, no hay un olor detectable en absoluto. La desventaja es que el efecto no dura mucho. Las bacterias vuelven a poblar sus axilas en unos cuantos días a menos que las exponga de forma regular.
El jabón tiende a eliminar el sebo protector que está lleno de grasas benéficas que su cuerpo utiliza para proteger su piel. Es muy triste y un desperdicio que muchas personas utilicen jabón de forma regular para lavar toda la superficie de su piel y eliminar esta capa protectora y posteriormente pagar para aplicar lociones con el fin de recuperar lo que ellos mismos eliminaron. La ironía es que la mayoría de las lociones son muy inferiores al sebo y muchas, de no ser que todas, están llenas de ingredientes tóxicos que empeorarán su salud.
La ciencia está demostrando claramente que el microbioma de su cuerpo desempeña un papel sumamente importante no sólo en su salud, promoviendo o combatiendo enfermedades en la piel por ejemplo, sino que también altera dramáticamente el olor de su cuerpo. Así que lo mejor es cuidar su microbioma, en lugar de atacarlo. Hacerlo podría ayudar a evitar todo tipo de toxinas químicas que la mayoría de las personas se ponen así mismas sin pensar dos veces lo que le está haciendo a su microbioma o a su salud

domingo, 1 de febrero de 2015

Cuadritos de Banano y Coco

Tomado del Blog www.masalladelgluten.com

Libre de gluten

Libre de lácteos

Libre de azúcar

Permitido en la Dieta GFCFSF

Receta Vegana


Este postre crudivegano lo encontré en una página eslovaca:

Me pareció interesante entonces intenté a hacerlo. Resultó delicioso.


NOTA: CDA = cucharada (15 ml), CDAS = cucharadas, taza = 240 ml



INGREDIENTES (Para un molde cuadrado de 22cm x 22cm):
Base:

- ¾ de taza de nueces

- ¾ de taza de coco rallado
- 
3 CDAS de cacao en polvo

- 3 CDAS de uvas pasas
- 
3 CDAS de miel o agave (es mejor opción el xilitol que el ágave ver artículo aquí del Blog Brisas del Alma: http://roxan-montero.blogspot.com/2015/01/sorprendente-el-endulzante-de-agave-es.html  )

Segunda capa:

- 2 bananos



Crema de coco:

- 2 tazas de coco rallado

- 3 CDAS de aceite de coco

- 2 CDAS de miel o agave

 (ver arriba sobre el ágave)

Cubierta de chocolate:

- 3 CDAS de aceite de coco
- 
2-3 CDAS de miel o agave
- 
2 CDAS de cacao



PASOS:

1. Preparar el molde. Yo utilicé un molde cuadrado de 22cm x 22cm. Le puse papel para hornear para poder sacar todo fácilmente.


2. PRIMERA CAPA: En la procesadora de alimentos procesar todos los ingredientes para la base hasta obtener una harina en la cual las nueces ya empiezan a soltar su aceite. Se prueba de tal manera que tomando entre los dedos un poco de esta masa y apretándola, debe quedar pegada. Poner la masa en el molde, apretar con la mano (o con una cuchara o con una espátula) la masa para que se pegue y para que tome la forma deseada.






3. SEGUNDA CAPA: Cortar los bananos en rodajas y poner encima de la base.


4. TERCERA CAPA: En la procesadora de alimentos procesar todos los ingredientes para la crema de coco hasta obtener la consistencia medio gruesa. 
Poner la “crema de coco” en el molde sobre los bananos y alisar. 





5. CUARTA CAPA: Derretir el aceite de coco y mezclarlo con cacao en polvo. Mezclar bien. Agregar la miel o agave y revolver suavemente – como es una mezcla de líquido y grasa, no se mezcla bien, pero no importa. Poner en el molde, sobre la tercera capa. Alisar si es necesario.





6. Enfriar en la nevera hasta que espese un poco la capa de chocolate (pero no por completo, para poder cortar los cuadritos con más facilidad). Cortar los cuadritos.

7. Disfrutar. Buen provecho!

Se puede guardar en la nevera o en el congelador.



lunes, 26 de enero de 2015

Odile Fernández: "¡Llevé las investigaciones médicas a la cocina y funcionó!"



Hoy ha salido publicada en la Vanguardia una entrevista que me hizo la periodista 
Raquel Queralt hace unos días. La entrevista fue hecha el mismo día que intervine 
en el programa Para todos la verdad es que fue un día muy especial. Ese día 
estaba especialmente feliz y creo que eso se nota a la hora de transmitir. 
También tengo que decir que los dos entrevistadores de ese día eran un 
tesoro y me hicieron sentir muy cómoda. Estoy convencida de que cuando se 
hacen las cosas desde el corazón se consigue llegar a más gente y se tiene éxito 
en la vida. Pues bien, esta noticia ha sido la más vista hoy en la web de la 
Vanguardia.... donde esté el amor que se te quite la tristeza, la ira y la envidia ;-)
Fuente: La Vanguardia
  “Mi oncólogo me dice que soy un milagro”, comenta Odile Fernández, a la que en 
2010 le diagnosticaron un cáncer de ovario con metástasis en pulmón, sacro y 
vagina. El pronóstico no era muy alentador ya que las probabilidades de 
supervivencia en este tipo de casos son muy pocas. “Era noviembre y presentía 
que moriría antes de Reyes”, añade y explica que una de las cosas que la
 impulsaron a desear vivir fue su hijo, Íker. “Los hijos nos obligan a aferrarnos a 
la vida y mi peque de tres años me obligó a dejar a un lado la tristeza y buscar 
ese deseo de vivir”. Tres años más tarde llegaría su hermano, Nacho. 
Quizá fue su vocación y profesión, la de médico, o quizá fue su instinto de 
supervivencia, o las dos cosas a la vez, lo que hizo que Odile no se 
resignara y se convirtiera en “parte activa” en la batalla contra su enfermedad: 
empezó a investigar entre diversas publicaciones médicas con el fin de 
descubrir cómo podía ayudar a su cuerpo a sanar y qué podía hacer 
para conseguir paliar los efectos secundarios de los tratamientos médicos a los 
que se sometió –una intervención quirúrgica y quimioterapia-. A raíz de este 
resurgir personal, comenzó a hacer ejercicio físico, probó algunas terapias
 naturales que le ayudaron a encontrarse mejor, meditó para calmar su mente y 
cambió su alimentación introduciendo alimentos saludables. 
Tras su sanación, decidió compartir la experiencia vivida en un blog y en su primer
 libro, del que ya se han publicado once ediciones; ahora acaba de ver la luz la 
segunda parte:
 Mis recetas de cocina anticáncer (Urano), donde explica los pilares básicos de este 
tipo de alimentación, detalla el tipo de dieta de las poblaciones con menos 
casos de cáncer del planeta y propone 130 recetas con ilustraciones a todo color.
 Odile está convencida de que, además de la quimio, consiguió superar su 
enfermedad gracias a “la rica comida, el amor y la paz interior” con los que vivió 
durante su proceso de sanación. 

- ¿De dónde surge la cocina “anticáncer”?
- Este tipo de alimentación se llama “anticáncer” porque lo escribo fruto del cáncer que sufrí y porque intenta prevenir la aparición de la enfermedad, pero podría llamarse también “cocina saludable”, beneficiosa para cualquier tipo de patología. 

- No obstante, usted deja claro en el libro que no quiere generar falsas expectativas. 
- Sí, lo de “anticáncer” no significa que vaya a curar el cáncer, sino que todos somos potenciales enfermos de cáncer y todos tenemos que prevenirlo. Esta dieta es un complemento a la medicina convencional, porque ayuda a tener menos efectos secundarios, mejorar la calidad de vida y la acción de la quimioterapia, pero nunca digo que esto cure. De hecho, es muy difícil saber cuál es el verdadero papel que puede tener la alimentación durante la enfermedad porque plantear estudios de este tipo en humanos es muy complicado. 

- ¿Cuándo empezó a interesarse por las investigaciones existentes al respecto? 
- Cuando me dijeron que tenía metástasis y que las expectativas de vida eran limitadas, pensé: “Tengo que buscar algo más si lo que quiero es sanar y no prolongar solamente unos años mi vida”. Empecé a leer bibliografía médica que relacionaba cáncer y alimentación, y fui introduciendo esos alimentos con sustancias fitoquímicas que parece que tienen propiedades anticáncer mediante técnicas culinarias suaves que mantienen las propiedades de los alimentos. Me basé en publicaciones y también me fijé en lo que comen las poblaciones de aquellas zonas del mundo que menos cáncer padecen, como Japón, Cuenca Mediterránea e India. 

- ¿Qué indican esos estudios? 
- La dieta mediterránea puede prevenir sobre todo cánceres de mama, colon e intestino. Cuando hablo de dieta mediterránea, no me refiero a la que comemos en la actualidad, sino a la de antes de 1960. 

-¿Por qué esa dieta era tan saludable?
- Porque estaba basada en productos frescos y de temporada, mucho producto local y se preparaba en casa, donde en verano se comía mucha ensalada, gazpacho y pescado; y en invierno, cremas de verduras y guisados. También se consumía mucha legumbre y mucho cereal integral –antes le llamaban el pan moreno-. Esa era la verdadera dieta mediterránea, a la que se le añadían muchos frutos secos, especias, fruta y plantas aromáticas. Ahora la dieta que seguimos en la Cuenca Mediterránea se parece más al modelo americano de alimentación que a la dieta mediterránea tradicional. 

- ¿Y qué me dice de la cocina japonesa e india?
- Los japoneses tienen mucho menos cáncer de mama, próstata, colon y ovario, ya que mantienen una alimentación rica en algas, setas, pescado crudo, mucha legumbre y vegetales. Y, luego, India, que aunque su población no es comparable con la de Europa y Japón porque su esperanza de vida es más corta, a la misma edad que la europea registra un índice de cáncer de la mitad, y parece que es por el alto consumo de legumbres, vegetales y especias, sobre todo de cúrcuma. 

-La científica de este tipo de cocina es usted, es decir, que se inventó “las recetas anticáncer”… 
- No había nada escrito sobre esto, solo existía investigación primaria que hablaba de la cúrcuma, el lino, las setas, pero en ningún sitio explicaba cómo introducirlo en la dieta. Entonces, hice de mi cocina un laboratorio, lo que también me sirvió como arteterapia durante el cáncer, porque como estaba centrada en cocinar, no pensaba en los efectos negativos de los tratamientos; saqué de mí una creatividad que hasta entonces nunca había tenido –antes de mi enfermedad no cocinaba-.

- Es decir, en cierto modo cocinar le ayudó a sanar. 
-¡Llevé las investigaciones médicas a la cocina y funcionó! Tuve muy pocos efectos secundarios de la quimio, de hecho, durante el tratamiento estuve viajando por Europa; no tuve que tomar ninguno de los fármacos que me prescribieron en el hospital para vómitos y llagas, y con mi jengibre y mi cúrcuma controlé el dolor. Me sentía con energía y vitalidad. Y creo que, en parte, fue gracias a la alimentación. 

- ¿Cuál fue la respuesta de los oncólogos que la trataban ante su curación y su cambio de estilo de vida? 
- Mi oncólogo me dijo que si a mí me sentaba bien, que lo hiciera (…) y que no todo el mundo está preparado para hacer tantos cambios. Le respondí que si a la gente no se le informa de esta opción, nunca sabrá hasta qué está dispuesta a llegar para sanar. Pero si nadie te dice que durante la quimioterapia, por ejemplo, no es bueno abusar de los fritos, de los azúcares, de los aceites vegetales refinados, tú con buena intención continuarás llevando esa alimentación sin saber que te puede ir mal. 

- Precisamente, usted critica a los médicos que tratan al enfermo de cáncer como un sujeto pasivo y no como un sujeto activo. 
- En general, la medicina es muy paternalista, pero cada vez somos más los enfermos que reivindicamos tener un papel activo y que confiamos en nuestro poder de autocuración. Por desgracia, los oncólogos tienen poco tiempo y poca formación para poder ofrecerle al paciente las herramientas y la información que el enfermo demanda. Pero por suerte algo está cambiando y cada vez son más los médicos que están abiertos a esto. La medicina no es una ciencia exacta. 

- ¿Y qué propone?
- Estudiar por qué hay tanta diferencia entre unos pacientes y otros. Si se hiciera un abordaje integral de la persona probablemente los resultados de muchas enfermedades serían mejores, y esto es lo que se está haciendo en Estados Unidos, donde al ser la sanidad privada, destinan más recursos a las necesidades del enfermo y se ofrece información sobre alimentación, emociones, hábitos de vida, además de la medicina convencional. 

- Usted comenta en el libro que está convencida de que la angustia que siente el enfermo de cáncer y los tratamientos contra esta enfermedad a menudo la agravan. 
- La verdad es que los tratamientos cada vez son menos agresivos, aunque lo continúan siendo; la quimioterapia no es del agrado de nadie. Si durante este tratamiento emocionalmente estás mal y te nutres mal, las posibilidades de supervivencia son menores que si emocionalmente tienes una actitud positiva, proactiva, si te alimentas bien, haces ejercicio, te mueves, estás activo y tienes una motivación. 

- A raíz de la publicación de su primer libro, supongo que habrán contactado con usted muchos pacientes.
- Sí, esto es lo bonito de haber escrito el libro: el feedback con la gente que te escribe para darte las gracias porque la información que le has proporcionado le ha servido, no solo para el cáncer, sino también para otras enfermedades, como diabetes e hipertensión, incluso, para perder peso. Lo más bonito es cuando te escriben médicos y enfermeros diciéndote que lo están comprobando y ven que sirve. 

- Desde que sufrió el cáncer, ¿qué alimentos ha retirado de su dieta?
- Los llamados “alimentos muertos” que poco nos aportan, sobre todo los que son refinados, como el pan blanco y la pasta blanca, a los que les han quitado parte de sus nutrientes -fibra, vitaminas, polifenoles y minerales- y les han dejado básicamente el hidrato de carbono y las calorías; los alimentos ricos en azúcares refinados, como pastelería o bollería; aceites vegetales refinados, como el de girasol y de maíz. Tampoco es recomendable el exceso de carnes rojas y embutidos, los alimentos en salazón y los ahumados, a los que se relaciona con cáncer de estómago, y fritos y barbacoas, que pueden contener sustancias tóxicas.

- ¿Qué alimentos ha incorporado a su dieta en gran medida?
- Los meses que duró la quimioterapia hice una dieta basada en ingerir alimentos crudos: ensaladas, batidos, gazpacho y algo de pescado, pero hecho al vapor. Y, después, fui introduciendo poco a poco las legumbres y los cereales integrales cocinados. Llevé una dieta piscivegana, a base de pescado y vegetales, sin carne ni lácteos. 

- ¿Por qué retiró los lácteos?
- Hay investigaciones que los relacionan con cáncer de ovario y de próstata, y como el mío era de ovario pensé que más valía no tentar a la suerte. Suplí los lácteos con sésamos, almendras, algas, que son muy ricas en calcio. En Japón, por ejemplo, no se toman lácteos y tienen poca osteoporosis y fracturas de cadera. 

- ¿Este tipo de dieta es apta también para niños?
- Sí, de hecho algunas de las recetas del libro están pensadas para los niños, como las gominolas, las brochetas de fruta con chocolate y los donuts en su versión sana. Los niños podrían tomar este mismo tipo de alimentación, y también les podemos dar carne una o dos veces por semana y huevos. 

- ¿Lo ha hecho así con sus dos hijos?
- Mis hijos nunca han tomado leche, aunque algunas veces toman yogur de cabra o queso de cabra. La leche de vaca todavía no la han probado. 

- Poco después de recuperarse del cáncer, se quedó embarazada de su segundo hijo. 
- Después de la quimioterapia, el oncólogo me propuso ampliar la cirugía y yo le dije que estaba cansada y quería esperar un poco y durante esa espera llegó Íker. Según la oncología no me podría quedar embarazada porque probablemente la quimioterapia me habría dejado estéril, pero estoy convencida de que gracias a la buena alimentación y a buscar ese bienestar emocional tuve ese milagro; también estoy convencida de que creamos lo que creemos y yo mientras sufría cáncer, pensaba en ese bebé que tenía que nacer. 

- ¿Durante el embarazo continuó con la misma dieta?
- Sí.

- ¿Los oncólogos que la trataron qué le han dicho respecto a su curación casi milagrosa? 
- Uno de mis dos oncólogos dice que soy un milagro, y yo siempre le digo que “sí”, pero que también soy “un milagro muy currado”, que detrás de mi sanación hay mucho trabajo personal, no solo de alimentación, sino de tratar las emociones, hacer ejercicio, cambiar de actitud frente a la vida. Y mi otro oncólogo no dice nada, me da la enhorabuena y ya está. 

- Aún así, ¿tiene miedo a recaer?
- No. Una de las cosas que te enseña el cáncer es a vivir sin miedo y a disfrutar porque cuando tienes cáncer y está tan avanzado, te das cuenta de que la vida es limitada y que todos vamos a morir. Quizá muchas veces cuando estamos sanos, es como si tuviéramos un pacto hasta los 80 años. Desde que tuve la enfermedad me dedico a crear mi sueño y se lo inculco también a mis hijos. Cuando me quedé embarazada poco después de sanar, hubo gente que me preguntó si tenía miedo de que me volviera el cáncer y ese niño se quedara huérfano. Si tuviera miedo a morir, tampoco saldría a la calle por si me atropella un coche. 

- En la dieta que ha elaborado no hay carne, pero sí pescado. No obstante, algunos pescados como la merluza que aparece en sus recetas contienen mercurio, sustancia también perjudicial para la salud. 
- Cuanto más grandes sean los pescados, están más contaminados por metales pesados a causa de la contaminación del mar. Por eso se recomienda la ingesta de pescado azul pequeño –boquerón, sardina, jurel y caballa-, ya que es rico en Omega 3 y está menos contaminado por metales pesados. Podríamos comer este tipo de pescado de tres a cuatro veces por semana y la carne reducirla a una o dos veces.

- No obstante, usted no consume carne. 
- Que yo no coma carne no quiere decir que todo el mundo tenga que hacerse vegetariano, de hecho, un vegetariano puede comer peor que un omnívoro que come de todo si solo se alimenta de pasta blanca con tomate y pizza de tomate o salchichas de tofu. 

- ¿Y qué pasa con el café, tan consumido en nuestra cultura? ¿Es saludable?
- El café en grano verde, antes de que se tueste, es un excelente antioxidante, pero lo tuestan porque no tiene sabor y nadie lo compraría. El problema es que cuando se tuesta, gran parte de los antioxidantes se pierden y, además, según como lo hayan tostado, puede contener sustancias tóxicas, como benzopirenos. Si va a tomar café, beba uno al día, que sea de tueste natural, que no sea torrefacto, si puede ser ecológico, mejor, y cómprelo en grano y muélalo en casa para que no pierda los pocos antioxidantes que tiene. Pero lo ideal sería que hiciese infusiones de café en grano verde, un antioxidante muy diurético que además ayuda a perder peso. 

- ¿Qué tipo de cocciones recomienda? 
- Cocinar al vapor, el hervido a baja temperatura, es decir, a fuego lento, como hacían antes los abuelos. Cuando sobrecueces algo o lo fríes sus propiedades fitoquímicas –“anticáncer”- se pierden, y además, según el tipo de cocción, podemos añadir sustancias tóxicas, como benzopirenos –muy presentes en barbacoas y fritos-, nada saludables. 

- ¿Y si cocino al horno?
- No pase de 180º, hornee a baja temperatura. 

- ¿Hasta qué punto la dieta puede prevenir el cáncer?
- Según la Organización Mundial de la Salud, un estilo de vida saludable, que significaría estar delgado, hacer ejercicio, no fumar, no beber, manejar el estrés y comer bien, podría prevenir dos de cada tres cánceres. Y la alimentación podría prevenir uno de cada tres, sobre todo de mama, colon, próstata y pulmón, que son los más frecuentes en nuestra sociedad. ¡Es mucho!



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