Disfruta. No esperes que las circunstancias sean las ideales
para hacerlo. Disfruta de cada pequeño hecho. Dúchate
sintiendo las gotas de agua sobre tu cabeza, y disfruta.
No lo hagas como un trámite apurado e inconsciente.
Saborea las tostadas, siente su aroma y disfruta. No las
comas parado, mientras terminas de vestirte.
Observa el cielo y los árboles y los monumentos y las
ventanas de las casas y disfruta, sonriendo, del lugar en el
que vives.
Disfruta cada pequeño paso y cada uno de los instantes de
tu día, los más que puedas, con la mayor conciencia posible.
Hazlo un hábito que se vuelva “automático”, tan automático
como ahora funciona tu ciega rutina repetida. Disfruta las
pequeñas cosas, porque de eso se trata. Disfruta las
pequeñas cosas, y así disfrutarás las grandes, importantes,
trascendentes buenas cosas de la vida, que seguro llegarán.
(G.Sandler)
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